El crecimiento continuo de la población, es inevitablemente generador de pobreza. Pero en sí, pueblos pobres no existen; puede haber bajos ingresos pero personas inmensamente ricas en talentos, experiencias, vivencias y amor al prójimo.
La pobreza es sobre todo, un indicador de incapacidad social. Da evidencia de que una sociedad no ha logrado generar las respuestas apropiadas para satisfacer sus necesidades básicas y que no ha podido articular un sistema educativo para formar las competencias humanas y sociales que sean las bases de inclusión social.
Entonces, para poder combatir a la pobreza y lograr desatar dinámicas de desarrollo; se logrará usando las dos únicas armas efectivas: la educación y el trabajo.
También se mantiene de algún modo la pobreza por la beneficencia, el alturismo, pero que no logran desterrar la pobreza y sólo tranquilizan la conciencia de los donantes.
Si queremos darle fin a la pobreza tenemos que partir de la educación y del amor.
La pobreza es sobre todo, un indicador de incapacidad social. Da evidencia de que una sociedad no ha logrado generar las respuestas apropiadas para satisfacer sus necesidades básicas y que no ha podido articular un sistema educativo para formar las competencias humanas y sociales que sean las bases de inclusión social.
Entonces, para poder combatir a la pobreza y lograr desatar dinámicas de desarrollo; se logrará usando las dos únicas armas efectivas: la educación y el trabajo.
También se mantiene de algún modo la pobreza por la beneficencia, el alturismo, pero que no logran desterrar la pobreza y sólo tranquilizan la conciencia de los donantes.
Si queremos darle fin a la pobreza tenemos que partir de la educación y del amor.
Pero esto hay que aprenderlo desde niño, pues la educación moderna parte con una transformación desde su hogar, desde que el niño nace, no solo cuando va a la escuela por que el niño va a ir transformando sus propias vivencias a su lado, y no por lo que digan, sino por lo que vean que hacen.
Si nosotros queremos que nuestros hijos crezcan como personas éticas, tenemos que conducirnos con ellos como personas éticas.
Si nosotros queremos que nuestros hijos crezcan como personas éticas, tenemos que conducirnos con ellos como personas éticas.
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Publicado por: Valentina Soto.
